lunes, 14 de mayo de 2012

La historia enlazada


¡Hola a todos! Aquí subo mi aportación a la historia enlazada en la que participo por segunda vez en la segunda vuelta. Espero que os guste.

Almas caóticas:

Aura y Kaal habían formado parte de su vida desde que tenía memoria. Habían nacido y crecido en el mismo pueblo y el hecho de tener la misma edad había contribuido bastante a ese hecho. Desde que escaparon de su pueblo, los tres se habían quedado solos y no concebía la idea de perderlos a ninguno de los dos.

Por eso, cuando Eric vio aparecer a Aura después de tantos días sin saber de su paradero, sintió un vuelco al corazón de puro alivio y alegría. Sin pensarlo ni un momento, corrió hacia ella y la abrazó con fuerza, estrechándola contra su pecho. Notó cómo ella le correspondía con efusividad y sintió en lo más profundo de su ser no haber estado a su lado cuando estuvo inconsciente.

Pero pronto notó cómo ella se desprendía de sus brazos y corría a reunirse con Val. No pudo evitar sentirse un poco idiota, ahí plantado mirando como su amiga se alejaba de él, así que optó por marcharse y fingir que nada había pasado por su cabeza.

Aura, mientras tanto, estaba radiante de felicidad al poder por fin abrazar a Val, había pasado mucho miedo y pensaba que no le volvería a ver más. Pero su encuentro con él ni fue ni mucho menos tan efusivo como con Eric. Este parecía ausente y su abrazo era realmente distante, sólo se alegró de haberla vuelto a ver y luego les indicó a ella y al grupo que les acompañara. No pudo evitar entristecerse, había deseado con todas sus fuerzas volver a estar con él, ¿y ese era su recibimiento? ¿Acaso ella estaba equivocada y había interpretado mal las señales que pensaba que Val le mandaba?
-         ¡Aura no te quedes ahí parada!oyó de pronto la voz de Elidi mientras tiraba de su brazo para que se moviese.

Ella entonces la siguió sorprendida por la brusquedad con la que hacía avanzar, ¿qué le pasaría? Durante el camino parecía mucho más animada ante la idea de reencontrarse con los demás, pero ahora tenía los labios fruncidos y parecía tremendamente disgustada. No pudo evitar preguntar:
-          ¿Elidi?al ver que la chica se daba la vuelta para encararla y el gesto que le dedicaba no era muy amistoso, dudó si continuar hablando, ¿es… estás bien?
-          ¡Por supuesto que sí!contestó ella, aunque claramente no era así, sólo estoy algo cansada y los demás también. Aunque no parezca importar mucho mientras tú estés bien.

Tras decir lo que realmente estaba pensando, soltó a Aura y siguió caminando siguiendo a Val junto a los gemelos que ahora no se separaban de ella. Aura se quedó en silencio, sin saber qué hacer. No comprendía nada, ni la frialdad de Val, ni el repentino enfado de Elidi y Eric… ¿Dónde estaba Eric? Dio una vuelta completa sobre sí misma y no le halló por ningún lado. ¿Cuándo se había marchado de su lado?
Se vio en un momento sola y tuvo que echar a correr detrás de sus compañeros para no perderlos de vista.


El mal humor de Eric, sin embargo, no disminuyó y no entendía por qué. Se sentía mal sin tener motivos para ello y, como siempre que estaba de mal humor, estaba sentado apartado del grupo mirando a la nada con el entrecejo fruncido. No podía evitar sentirse estúpido por esos sentimientos que no comprendía, Aura era su amiga, ¿por qué tenía que molestarse porque se alegrase de ver a otro hombre? ¿Por qué sintió cuando ella se apartó de sus brazos para abrazar a Val como si algo dentro de él hubiera sido arrancado de la peor manera? Estaba muy confuso y sentía ganas de salir corriendo. Mientras su cabeza se volvía un hervidero de confusión, Eric volvió la vista hacia el cielo. La luna en cuarto creciente le saludaba rodeada de estrellas, imperturbables, como si no les afectase nada de lo que estaba ocurriendo bajo ellas. Ya estaban en el lugar donde despertaría la tercera bestia y todo lo que Val había dicho se había cumplido, ¿por qué no aparecía?

“Estás perdiendo el tiempo”, una voz de pronto le habló en el fondo de su mente, sobresaltándole. ¿Había sido un pensamiento?, “¿No te das cuenta que no es verdad nada de lo que te dicen?”. “Además, por más que trates de que Aura te mire, no lo hará. No eres nadie para ella, eres estúpido”.

Eric se sorprendió ante ese último pensamiento, le parecía muy ajeno a él, pero a la vez tan propio que se sentía confuso. ¿Así era como se sentía?
“Pero no es culpa tuya, la culpa es de Val, él es quien te quita el cariño de Aura. Si él no estuviera, ella te querría a ti, ¿verdad?”
¿Era verdad? Siempre se había sentido pequeño ante la admirada figura de su líder, pero él también era importante, había vencido a la Bestia de la Epidemia.

“Deberías acabar con todo esto, Aura y tú no necesitáis a nadie más. Deberíais iros y vosotros podréis vencer a Luzbel. Ya habéis vencido a dos Bestias, ¿por qué no podríais con los demás?”.
¿Irse? ¿De verdad estaba pensado en irse? Sin darse cuenta se vio fantaseando con esa idea, Aura y él solos luchando codo con codo contra los esbirros de Luzbel, sin que nadie se interpusiera entre ellos. 

Sonrió ante aquella imagen que cruzó su mente, quería que las cosas fueran así y sabía lo que tenía que hacer.

Muy seguro de sí mismo y envalentonado, se levantó y volvió al campamento perdiéndose en la oscuridad, pero el reflejo de su espada siendo desenvainada a la luz de la luna brilló por todo el bosque.


Mientras, en el campamento, otros problemas se estaban desencadenando. Lo que en un principio parecía un simple enfado sin importancia, a Elidi se le fue de las manos. Ni siquiera pudo disfrutar de un rato a solas con Kaal. Ambos se habían encontrado tras el momento de efusividad del grupo hacia Aura y había sido reconfortante para ella que él fuese el único que se alegrase por volverla a ver.

Pero su encuentro no fue tan efusivo como el de Aura y Eric. Aún apenas se conocían bien y recién ambos estaban descubriendo sus sentimientos, aunque el otro los desconociese. Se sentían muy torpes actuando. Simplemente Elidi le sonrió y le presentó a los gemelos, durante el viaje se había encomendado a la tarea de protegerles y se habían unido mucho.

Después de ello, siguieron a Val hasta el campamento improvisado que habían levantado en espera del despertar de la bestia. Pero este seguía ausente y al rato desapareció dejándoles más confusos de lo que ya estaban. Elever y Laela se habían acomodado al lado de ellos y habían comenzado a hablar sobre la bestia que despertarían de un momento a otro. Elidi estaba molesta. Primero los ignoran y ahora tenía que esperar por algo que nadie parecía estar seguro de cómo aparecería. No podía evitar que su desconfianza aumentara a medida que pasaba más tiempo allí sin hacer nada.

“¿Por qué insistes en permanecer al lado de quien no le importas?, de pronto ese pensamiento rondó su cabeza. Al contrario que Eric, ella no se inmutó, llevaba mucho tiempo pensando en lo absurdo de su campaña y aquel pensamiento sólo le daba razón, “Si no hubiera sido por Aura, nadie os hubiera extrañado, ¿por qué persigues una campaña que sólo pone en peligro a ti, a Kaal y a los gemelos?”

Ese último pensamiento sólo la hizo irritarse aún más. Era cierto, sólo perdían el tiempo, se ponían en peligro y nadie reparaba en ellos. Val parecía saber más de lo que quería contarles, a Eric sólo le preocupaba Aura y Elever y Laela también parecían ocultarles cosas, Aura…

“Aura es débil y lo sabes. Es la guardiana de las joyas de las bestias porque tiene el favor de Val, no porque ella lo merezca. Lo sabes, no debes proteger a alguien que sólo es una carga”. “Deberíais olvidar esta empresa y salvar la vida, que sean ellos los que mueran”.

Se estremeció por este último pensamiento, ¿de verdad pensaba eso? Sin embargo, no pudo evitar sentirse de acuerdo ante los últimos acontecimientos de su vida. Aura había sido una carga y si no hubiera sido por ella, hubiera muerto. ¿Acaso eso no importaba?

Pero de pronto, sus pensamientos fueron interrumpidos por la aparición repentina de Eric. Estaba muy raro, caminaba como obcecado en algo y llevaba la espada en posición de defensa. Kaal también se había percatado del comportamiento de su amigo y se levantó corriendo a bloquearle el paso.

No comprendía qué le ocurría, estaba como ido, demasiado enfadado como para ser él e iba armado. Eso no podía acabar bien. Kaal se interpuso en su camino y le agarró del brazo con fuerza cuando vio que Eric estaba dispuesto a atacarle:
-          ¿Qué te pasa? ¿Estás loco?le preguntó alterado.
-         ¡Apártate de mi camino!contestó Eric fuera de sí. Aura y yo nos vamos y nadie se interpondrá en nuestro camino.

Ante aquella respuesta tan fuera de lugar, Kaal se quedó muy sorprendido y bajó la guardia. Eric le golpeó con la empuñadura y lo apartó de su camino. Buscaba a Aura, cuando la encontrase, ambos se marcharían y si alguien se interponía, sufriría bajo el filo de su espada.

“Ellos sólo quieren impedir que seas feliz, Aura te espera para que os vayáis. No dejes que te detengan”, sus pensamientos estaban desatados, no había manera de contenerlos.

De pronto, unos fuertes brazos rodearon sus hombros obligándole a detenerse. Se dio la vuelta y se encontró con Kaal y sus ojos verdes brillando de furia. Antes de que pudiese hacer nada, recibió un puñetazo en la cara que le dejó tambaleando y por el que soltó la espada:
-          No sé qué te pasa, pero no permitiré que hagas daño a nadie. ¿Acaso eres idiota? ¿Quieres arruinar todo?

“Siempre te está llamando idiota, siempre te está atacando. ¿Vas a permitir que siga así?”

Furioso, Eric se irguió y corrió en dirección a su amigo para devolverle el golpe. Pero algo se interpuso entre ellos, la figura de Elidi medió entre los dos muy seria y también furiosa:
-          ¡No permitiré que hagas daño a Kaal! ¡Estoy harta de vosotros! Aura no se irá contigo a ninguna parte, eres un idiota. Estoy harta de que sólo os importe ella.
-          ¡Apártate de mi camino!gritó Eric conteniendo las ganas de atacarla a ella también.

Pero Elidi no sólo no se apartó, sino que además le golpeó con fuerza en la cara. Esperaban que así el chico recuperase la razón, pero más lejos de realidad no podía estar. Parecía haberse enfurecido más al empujarla a un lado para quedar enfrente de Kaal.

Este también le miraba. No sabía por qué estaba tan enfadado, pero ya comenzaba a estar harto de sus continuas estupideces.
“¿Cómo puedes ser amigo de alguien que siempre te está menospreciando y que pierde el control de esa manera?” “Deberías ponerle en su sitio de una vez”.

Esas palabras habían sonado con fuerza en su cabeza, dándole la razón a todo lo que estaba pensando. Aunque era su amigo desde que tenía memoria, Eric siempre le había dado problemas, era demasiado inseguro y ello le hacía perder el control. Siempre siguiendo a Aura a pesar de que ella nunca le prestase atención. Era tan estúpido, no le soportaba…

Eso, no le soportas, le odias, si estáis juntos es porque os criasteis juntos, no porque tú lo consideres tu amigo. ¡Golpéale otra vez! ¡Demuéstrale cuán poco le soportas!”
Y le hizo caso. Volvió a pegar a su amigo y éste no se quedo quieto porque le devolvió el puñetazo. La pelea había comenzado y Elidi se había unido a ellos sin intentar separarles. Todo se volvió un caos.
Laela estaba horrorizada, por más que trataba calmarles con el poder su mente, era imposible. Estaban fuera de sí, algo estaba interponiéndose en su labor y esos ataques de furia no provenían de ellos. Miró a Elever y él lo comprendió. Necesitaban a Val y a Aura.


Apartado en una zona segura, una figura encorvada contemplaba la situación con una sonrisa sesgada cruzando su rostro. Los humanos eran débiles, sólo había necesitado azuzar sus sentimientos más ocultos para provocar el caos. Él sabía lo que les atormentaba y sabía cómo jugar con ello para que todo siguiera su camino. La Bestia de la Destrucción no podía despertar por sí sola, necesitaba un aliciente. Un aliciente de caos que, unido a la fase de la luna, provocase su despertar más destructivo. Podía sentir cómo el suelo temblaba bajo sus pies. Su misión había sido un éxito. Ya nada podría detener el caos que provocaría el poder de la Bestia.


Ajeno a todo aquello, Val se encontraba solo, reflexionando. Todo estaba dispuesto para el despertar la Bestia, ¿por qué no ocurría nada? ¿Se habrían equivocado?
Contemplando la luna, no pudo evitar que sus pensamientos más importantes fuesen desplazados por otros que le estaban atormentando más. Aura. Su recibimiento hacia ella había sido frío y sabía que a ella la habría confundido, pero no lo pudo evitar. Le preocupaba el hecho de que una preferencia de ella hacia su persona desencadenase el distanciamiento de Eric. Conocía sus sentimientos y sabía lo inestable que era, era un buen muchacho, pero era inseguro, necesitaba tener a Aura. Aunque le doliese reconocerlo, no podía romper ese lazo.

Por otro lado, estaba el recuerdo de Atanasia. Ella ha sido la mujer más importante de su vida y la habían utilizado contra él, era una guerra donde todo valía y no pensaba permitir que utilizasen a Aura en su contra. No podría soportarlo…
-         Val…oyó de pronto la inconfundible dulce voz de la mujer de la que huía.

Se dio la vuelta y la encontró frente a él, no muy segura de si acercarse o no. Él simplemente la miró y la invitó a acompañarle. Puede que hubiera pensado que lo mejor era distanciarse por su seguridad, pero no era piedra, ni mucho menos.

Ella aceptó la invitación y tímidamente se sentó a su lado sin decir nada. Ambos se quedaron mirando la luna en cuarto creciente, no hacía falta que nadie hablase, todo estaba en perfecta armonía. Aura sentía que nada podía ser más perfecto, nada podía estropearlo. Inconscientemente, dejó caer su cabeza sobre el hombro de Val y ambos se quedaron como en una burbuja de intimidad en perfecta sintonía.

Pero en aquel mundo, nada podría ser perfecto o simplemente feliz. Al momento, oyeron los pasos torpes pero apresurados de Elever. Ambos se dieron la vuelta y se encontraron al jadeante viejo, que parecía haber corrido más que en toda su vida, parecía tan alterado que ambos se levantaron de golpe, preocupados.
-          ¡Tenéis que volver, Val!comenzó a hablar cuando logró recuperar el aliento. Se han vuelto locos… ¡Eric se ha vuelto loco y ha atacado a Kaal! ¡Elidi también está fuera de sí! No somos capaces de controlarles.
-         ¿Pero no podéis detenerles?preguntó Val alterado.
-          Laela no puede entrar en sus mentes, algo parece bloquear sus intentos. Tenéis que volver. No sé cómo puede acabar esto.

Ambos se miraron asustados. ¿Qué había pasado? Pero no pudieron dar ni un paso cuando de repente, el suelo dio una enorme sacudida que les hizo precipitarse contra el suelo. Se oyó a lo lejos un gran alarido desgarrador que les provocó un escalofrío cruzando su espalda, era como un alarido de una enorme bestia. Val palideció ante la verdad. La Bestia de la Destrucción había despertado y en el peor momento en que podría haberlo hecho.

Tomó a Aura del brazo y miró a Elever, que también había llegado a la misma conclusión. Esa bestia era la más destructiva de todas y les había pillado con la guardia baja y en medio de un completo caos. Sólo había una cosa que podían hacer en ese momento para poder salvar la vida:
-          ¡Corred!gritó Val con fuerza a la vez que él emprendía el camino al campamento a toda velocidad. 

FIN. Espero que os haya gustado. Yo la verdad es que he pasado sudor y lágrimas con esta parte. Tengo una extraña manía de unirme a un montón de proyectos cuando tengo más exámenes o, peor, en plena época de exámenes, que es el caso. No estaba muy segura de lo que he escrito, pero algo satisfecha sí que he quedado. La mente humana es algo compleja y puede llegar a tener pensamientos muy negativos que nunca imaginaríamos que tendríamos y que hasta asustan. ¡Un beso a todos! 

sábado, 14 de abril de 2012

Proyecto Adictos a la escritura: Titanic

¡Hola! Aquí vuelvo un mes más con mi aportación a Adictos a la Escritura, esta vez haciendo un homenaje a los cien años del hundimiento del Titanic en el Atlántico Norte el 15 de abril de 1912.
¡Espero que os guste!

FINAL

El estrés y el miedo a morir se podían oler en los cuerpos inquietos de los que les rodeaban, ya no sólo oler el miedo o sentir que viajaba por el aire, lo podía sentir en cada empujón, codazo y grito cerca de su oído que recibía. El agua ya inundaba sus tobillos y no les dejaban subir a cubierta.

Notaba en sus cansados pies los pinchazos que le provocaba aquel agua tan helada del Norte, era insoportable, como si cientos de agujas se clavasen en su piel y luego se extendiese por todos sus pies. 

Quería sacarlos, pero todo estaba lleno de agua y se había quitado las botas para no mojarlas. Eran las únicas que tenía y no podía permitirse el lujo de perderlas.

Michael Smith manoseaba entre sus manos su desgastada y gris gorra mientras miraba con preocupación el chaleco blanco salvavidas que había cogido de una lluvia de ellos que habían arrojado.

De pronto, unos fuertes gritos provenientes de las personas delante de él le sacaron de su letargo. Miró hacia adelante asustado y vio cómo trataban de echar abajo una reja que les impedía salir de la cubierta C. Los habían encerrado como a ratas mientras la primera clase embarcaba para salvar su vida. ¡Malditos cabrones ingleses!

No eran tontos. Sabían qué estaba pasando aunque no les dijeran nada, esa agua que pinchaba los dedos de sus pies era la prueba de ello. Y como cualquier pasajero de la primera clase, no querían morir, sólo querían una oportunidad para vivir. ¿Acaso hasta eso se lo iban a arrebatar?
-          ¡Hijos de puta!oyó en lo alto de la escalera, al pie de la reja-. ¡Déjenos salir!

La gente de su alrededor empezó a alborotarse y a empujar por salir de allí. Aquello se estaba poniendo feo, podrían morir en una avalancha humana.
-         ¡No hay peligro!exclamaba uno de los oficiales en un despectivo acento inglés. Subirán a cubierta enseguida. Sólo dejen pasar a mujeres y niños.

Michael se volvió hacia la derecha, era el momento de que Mary se fuera, por lo menos ella podría salvarse y haría todo lo que pudiera para que ella pasase. Pero no la encontró ni a su izquierda ni a su derecha. Se dio la vuelta sobre sí mismo y no la encontró. Asustado, levantó la cabeza en su busca. La encontró, pero no estaba en el tumulto, sino apartada en una esquina mirándole triste.

Confuso, se acercó a su mujer y la abrazó. Seguramente estuviese nerviosa y necesitase un lugar para respirar mejor:
-          Querida, tienes que salir de aquí. Es el momento.

Vio que ella negaba con la cabeza, era la primera vez que la veía tan seria, pero a la vez tan relajada. La contempló embelesado, sus ojos azules le miraba seguros de algo que no alcanzaba a averiguar, la vio sonreír con aquella sonrisa que tanto amaba, a pesar de que los años la habían poblado de arrugas y sus dientes habían desaparecido. Ella por fin habló:
-          No me iré, Mike. No me iré a ninguna parte sin ti.
-          ¿Pero qué dices, querida?preguntó él confuso. Los dos nos salvaremos, te lo prometo. Nos reuniremos con Emily y Michael en Nueva York.
-          Sabes que no será asícontestó ella sonriendo resignada. Míranos, somos mayores, pobres e irlandeses, nada nos espera en el nuevo mundo. Nuestros hijos podrán seguir adelante sin tener que mandarnos cada mes lo que ganan para que vivamos.
-          No digas esole rogó él nervioso. Sé que todo irá bien. Dios está con nosotros. ¡Vamos, sigue a las mujeres!

Ella no se movió. Se quedó allí parada, con ese salvavidas blanco que no se había ajustado al cuerpo negando con la cabeza. No supo por qué, pero él ya no sentía tantos deseos de salvarse, ni siquiera se preocupó por los empujones de otras personas que pasaban a su lado ni por las heladas aguas que ahora alcanzaban sus rodillas. Miró a su mujer y volvió a ver junto a él a la hermosa chica rubia que se acercaba a él vestida de blanco bajo una sencilla iglesia de pueblo católica. Ella sonreía como aquella chica y sintió que volvía a tener veinte años. ¿Acaso aquello sería el fin?
-          Recuerdo nuestra boda, Mikeempezó a hablar ella y pudo ver una lágrima recorrer su rostro, recuerdo el día que me invitaste a bailar en aquel san Patricio de 1867, estabas tan guapo con aquella camisa de cuadros que te venía demasiado pequeña…él se echó a reír sin darse cuenta y ella tomó su rostro entre sus manos, luego recuerdo cuando viste a nuestros hijos por primera vez y te asustaste pensando que eran tan enclenques y feos como decías que eras túvolvió a reírse, sintiendo que las lágrimas comenzaban a aflorar en sus ojos. He tenido una vida maravillosa, Mike y lo mejor de ella es que ha sido junto a ti. Por eso, no quiero vivir en un mundo en el que no estés tú, me niego.

Michael miró a Mary y también se resignó. El sonido del griterío de los demás pasajeros de tercera clase era cada vez más alborotado y seguramente tirarían la verja abajo. Pero ya nada le importaba, era la hora de que Mary y él se reuniesen con el Todopoderoso. ¡Adiós Emily! ¡Adiós Michael!

Sin pensar en nada más, miró a los ojos a la mujer que amaba y la besó en los labios. Luego tiró sus botas al suelo y la tomó de la mano. Ella apoyó su menuda cabeza en su hombro y comenzaron a caminar a duras penas en dirección a su camarote, dejándose arrastrar por el movimiento frenético del barco. Los gritos desesperados de aquellas gentes se oyeron cada vez más y más lejos, hasta quedar ensordecidos después de que Michael cerrase la puerta. Ni siquiera se inmutó cuando el barco se quedó definitivamente a oscuras y todo él se sacudió con violencia.

FIN. Espero que os haya gustado mucho. Consideré interesante para mi aportación el punto de vista de unas personas que, sin duda, iban a morir en ese naufragio. Me ha llamado la atención a lo largo de la vida el amor de algunos matrimonios que han vivido toda la vida juntos y luego no son capaces de vivir el uno sin el otro.
Adoro Irlanda y sus maravillosas gentes, por ello, siempre que pueda les dedicaré un relato, siempre pensé que los pobres se llevaron la peor parte de la historia por ser una pobre y católica colonia británica.

domingo, 25 de marzo de 2012

Proyecto Adictos a la escritura: La Frase

Bueno chicos, creo que la inspiración ha visitado mi casita y he podido dar forma a la frase que me ha tocado para este proyecto. La frase fue: "Escondiéndose entre las sombras miró en su dirección, una sonrisa sesgada cruzó su rostro anticipándose a lo que estaba por venir". Espero que os guste.

ESCONDITE
Era verano y hacía calor, sin embargo la llegada de la noche lo aliviaba en cierta manera, aunque no del todo. Pero él no sentía calor, ni siquiera el alivio de dejar de sentirlo. Estaba muy tenso, sus manos cerradas en puños le dolían por la fuerza en la que sus dedos se envolvían sobre sus palmas y las uñas más largas se le clavaban en la piel. Su espalda estaba tan recta y estirada que le comenzaban a doler los lumbares por el esfuerzo de tanto tiempo en esa postura. Pero tenía que permanecer allí, no podía ser visto bajo ningún concepto.

A su alrededor no se oía nada, ni siquiera las voces de los vecinos del pueblo que se sentaban por las noches al fresco a hablar de los cotilleos del día, estaban todo demasiado lejos de él como para oírlo o ser oído. Era el entorno perfecto para que todos sus planes fuesen perfectos. Nada podía salir mal porque si no, sería atrapado y todo el tiempo que había estado allí escondido habría sido en vano.
De pronto, oyó unos pasos que se alejaban de su escondrijo cada vez más. Alguien se estaba alejando de allí, tenía que saber de quién se trataba. Escondiéndose entre las sombras miró en su dirección, una sonrisa sesgada cruzó su rostro anticipándose a lo que estaba por venir. Había llegado el momento de la diversión. Era en ese momento o nunca.

Entonces salió de entre las sombras de su buen escondite sin hacer ruido y, cuando vio que estaba fuera de peligro, echó a correr como nunca antes lo había hecho. Pronto oyó pasos apresurados a su espalda, le había oído, tenía que correr todavía más, no podía ser alcanzado.
Corrió y corrió. Le daba la sensación de que el otro corría mucho más rápido. Notó que le faltaba el aire y que las piernas le fallaban por momentos, no tenía que haber estado de pie tanto rato. Pero el lugar de destino estaba cada vez más cerca. Él empezó a estirar el brazo para que le quedara menos distancia que recorrer. Por fin tocó la superficie lisa de la iglesia de su pueblo y dijo en voz muy alta:
¡Salvado!

Orgulloso por su hazaña, volvió la vista atrás para encontrarse con la mirada abatida de su amigo, pronto le oyó quejarse como hacía siempre:
Jo, siempre encuentras los mejores lugares para esconderte y siempre corres más que yo.

Él le vio doblarse hasta alcanzar sus rodillas y resoplar por la falta de aliento que le había supuesto la carrera. No pudo más que tocarle la cabeza con camaradería y decirle orgulloso de sí mismo:
-          Te dije que no tenía rival jugando al Escondite, amigo. Ahora sabes que no miento.

Espero que lo hayáis disfrutado. ¡Nos leemos!

martes, 21 de febrero de 2012

Proyecto Adictos a la escritura: Especial san Valentín. Diseña tu propio Cupido

¡Hola a todos! Hoy después de dos meses sin participar he vuelto con san Valentín bajo el brazo. No sé muy bien si habré cumplido con el objetivo, pero yo he quedado satisfecha con lo que ha quedado y espero que os guste a vosotros también.
¡A leer!

LA HABITACIÓN INCOHERENTE
El hada Razón estaba muy contenta con su trabajo. Construir habitaciones era algo que le apasionaba. Le encantaba ver cómo las personas que se lo encargaban, encontraban en ellas todo lo que necesitaban para poder realizar todas sus actividades cotidianas con eficacia y eficiencia.
Ella siempre pensaba en todo, conocía a sus clientes y pensaba en lo que necesitaban. Si se trataba de un estudiante, le construía una habitación espaciosa para poder colocar todos sus libros sin que le molestasen, con una gran ventana donde el sol pudiera proporcionarle la luz suficiente para poder estudiar sin gastar dinero en luz. Si se tratase de un artista le proporcionaría grandes ventanales para que le permitiera ver el mundo que le rodease y que se inspirase. Si era una persona introvertida, le entregaba una habitación más pequeña en la que se sintiese más a gusto consigo mismo. Cada una de las demandas las estudiaba con mucha profundidad y reflexionaba sobre las cosas más lógicas que pudieran tener, nada fallaba en sus reflexiones y ningún cabo se quedaba suelto.
Pero esa vez, antes de entregar la habitación que había preparado para uno de sus múltiples clientes, se encontró con algo que la sacó de sus casillas. Su habitación había sido destrozada, todos los muebles que había colocado estaban de un lado a otro sin orden ni control, uno de sus pilares maestros estaba lleno de golpes y de manchas y en la pared había pintado un enorme corazón de color rosa y otro más grande de color rojo.
¡No podía ser! Toda su obra destrozada a menos de unas horas para ser entregada. Vio, entonces, en el suelo, sentado aún terminando de pintar con sus manos corazones más pequeños, al culpable de toda esa algarabía.
¡Otra vez ese maldito niño! Siempre entraba en todas las habitaciones que hacía y se las destrozaba. Cupido, ese niño revoltoso e impertinente que se les escapaba a todos de las manos para dejarlo todo patas arriba y que siempre se le escapaba. Pero esta vez no, le había pillado con las manos en la masa y no pensaba pasárselo ni una vez más.
Lo tomó de su camiseta y lo levantó asustándole en el acto, lo mantuvo en alto mientras el pequeño pataleaba y sus rizados cabellos se movían de un lado a otro al son de los movimientos de su cabeza. Pero Razón no se inmutó, era inflexible y ella siempre tenía la última palabra. Se mantuvo en sus treces y dijo:
-         Te he pillado, Cupido. No trates de huir porque no lo vas a lograr.
El niño pareció comprenderlo y se resignó a ser reñido, pero aún así no soltó las pinturas de su mano y miró a Razón con unos ojos llenos de inocencia:
-          No me mires con esa cara que no te la crees ni túsiguió diciendo ella. Ahora mismo vas a arreglar todo este estropicio y no vas a poder librarte.
-          Pero Razóntrató de explicarse el niño, yo soy quería ayudarte. Antes era muy aburrida esta habitación, ¿no te parece que está mucho mejor así?
Razón miró a su alrededor. Claramente ese niño estaba mal de la cabeza. ¿Cómo iba a estar bien eso así? Estaba todo destrozado, sin armonía, desordenado, caótico. Algo así era peligroso, su clienta estaría en peligro de hacerse daño o incluso de sufrir un shock ante tal caos por no saber cómo volverlo todo a la normalidad, incluso ese desorden podría hacerle llorar de frustración. ¿Quién querría algo así?
-         ¿Cómo va a ser más bonito así? Esto no sirve para nada, ¿cómo va a trabajar o vivir alguien con un desorden de tal calibre?
-          ¿No te gustan las paredes, Razón?preguntó él tratándola de hacer entender¿Han quedado mal?
Ella miró a su alrededor. No podía negar que sin contar el desastre que había preparado, la habitación estaba muy bien decorada, era muy bonita. Pero aún así, ¿para qué servía que fuera bonito? No le encontraba ninguna utilidad a tener la habitación así.
-          ¿Me quieres explicar para qué narices querrá mi clienta tener la habitación así? No le sirve para trabajar, ni para dormir o comer, sólo está ahí adornando sin servir para nada. Es estúpido y no tiene ningún sentido para mí.
-          Pero Razón…comenzó a decir Cupido desesperado.
-          No tienes excusasfinalizó ella sin dejarse amilanar por los desmanes de ese niño manipulador¡Arréglalo!
Ya le había soltado y le había colocado en la mano una brocha blanca para que tapara todo lo que había hecho cuando de repente su clienta llegó. Razón enmudeció por lo que iba a pasar a continuación. Se la iba a cargar. Sin embargo, no fue eso lo que ocurrió:
-          ¿Está es mi habitación?preguntó ella con una sonrisa.
-          Eh… no de verdad. Lo que pasó fue…intentó hablar Razón, pero fue interrumpida.
-          ¡Me encanta!exclamó la chica emocionada tocando las paredes. Estos corazones son preciosos, es mucho mejor de lo que hubiera querido.
-          P-pero, ¿no ves qué están desordenada y os podéis hacer daño?preguntaba Razón anonadada. Está habitación está hecha un caos.
-          ¡Está preciosa decorada!exclamó ella emocionada. Muchas gracias.
Razón se quedó totalmente paralizada. ¿Cómo le podía gustar eso? Pero al ver que su clienta estaba muy emocionada y no prestaba oídos a ninguna de sus advertencias acerca de la realidad, decidió marcharse confusa.
De pronto, vio que Cupido la seguía, no parecía victorioso pero sí muy contento, por lo que decidió saber qué estaba pasando:
-          Todo esto es absurdo, Cupido, ¿pero no ve que es un error? ¿No ve que puede hacerse daño? ¿Que no es lógico?
-          No es lógico, Razónfue lo único que Cupido le dijo antes de añadir. Se llama amor
_____________________________________________________________________________________
Bueno eso es todo, para mí Cupido es como un niño revoltoso, que entra en tu vida sin avisar y sin que lo esperes, que siempre está desordenando tu vida sin ninguna mala intención, pero que sus desórdenes pueden llegar a hacer más daño del que pretende. No concibo nada más puro, imprevisible e inocente que un niño pequeño y es así como yo veo el amor. Un quebradero de cabeza constante para nuestra razón, que la nubla y la confunde siempre. 
Espero que os haya gustado. ¡Nos leemos!