lunes, 30 de enero de 2012

Adictos a la escritura:La historia enlazada

¡Hola! Aquí os traigo mi parte de la historia enlazada. Espero que sea de vuestro agrado. El resto de la historia se encuentra en nuestro foro de adictos a la escritura.
¡A leer!


ESCLAVOS
El mercado de esclavos. Un lugar prohibido por los hombres libres de la tierra, un lugar vetado como destino si deseas conservar tu libertad, pero en ese momento, un lugar imprescindible en su camino hacia su destino.
Grandes casas de madera se levantaban sobre sus ojos y una multitud de personas pasaban a su alrededor sin prestarles ninguna atención. Todos iban vestidos con largas túnicas holgadas de colores cálidos y turbantes que cubrían sus rostros para protegerse del intenso calor y evitar la deshidratación, sólo se podía apreciar que eran en realidad humanos, por la pequeña franja que permitían ver sus ojos. Algunos acompañados de varios camellos o caballos y otros con grupos de personas semidesnudas a las que trataban con mucha rudeza. Estaba claro lo que eran. Esclavos.
Todo ese panorama era lo que Val podía vislumbrar a través de la estrecha ranura de su turbante. El calor era asfixiante y notaba cómo el sudor descendía por su espalda, acto que sin embargo no fue incómodo, sino más bien un cierto refresco para su piel. Miró atrás y se encontró con el resto de su compañía vestidos igual que él. Había sido una muy buena idea mimetizarse con el entorno para pasar desapercibidos. Pero aún así le preocupaba el hecho de poder ser descubiertos, sobre todo a las mujeres.
Miró discretamente a Aura, que se encontraba hablando de forma distraída con Eric, el labrador. Aunque podía pasar por un hombre más, sus rasgos eran demasiado notorios para una persona observadora. Sólo esperaba que no pasase nada.
Ya habían hablado antes, al idear el plan de pasar desapercibidos, de la extrema precaución que debían de tener, de no llamar la atención por muy desagradable e injusto que les resultase lo que fueran a ver. Aunque todos habían estado de acuerdo y se habían centrado en la misión de encontrar la choza del curandero, Val no podía dejar de sentirse preocupado.
Con cuidado de no perder de vista a nadie, comenzó a caminar al interior del lugar. Eric y Aura se colocaron a ambos lados de él y eso le tranquilizó en cierta manera, así Aura estaría bajo su atenta mirada y, en caso de no ser así, Eric podría protegerla.
A cada lado del grupo, diferentes puestos que ofrecían objetos exóticos intentaban captar su atención de distintas formas, pero todos tenían la orden de no prestar atención a nada. Sin embargo, Aura no pudo evitar tornar la vista hacia ellos y apreciar las preciosas piedras que vendían, los colgantes de colores llamativos y la diferente bisutería que parecía valiosa. Ella siempre había deseado poder comprarse artículos de tal calibre, pero sus orígenes humildes se lo impedían.
Decidió dejar de pensar en lo que ella deseaba, no era el momento, el mundo les necesitaba. Volvió la cabeza en dirección a Val, él no se fijaba en nada, tenía la vista al frente, como si estuviera abstraído. Pero ella sabía que no lo estaba, que estaba tenso por lo que estaban pasando. Así que decidió seguir su ejemplo y mantenerse alerta.
Tenía mucho calor. Daba gracias a haberse podido quitar el cinturón que el ángel Metratón le había entregado y que toda la armadura hubiera desaparecido. Sólo de pensar en llevar esa pesada armadura con ese calor bajo esas ropas, hacía que tuviera más calor que antes.
Siguieron avanzando entre los puestos. Pudieron ver con impotencia cómo azotaban a un pobre niño moreno con un látigo que gemía y gritaba de dolor ante la mirada sádica y poderosa de su amo. El pequeño trataba de protegerse como podía, pero sus pequeños brazos no eran suficientes para protegerse y cada vez soportaban menos.
Eric lo miraba con impotencia e, inconscientemente, llevó su mano a la empuñadura de su arma, recientemente adquirida. Odiaba la violencia y la injusticia. Le recordaba a su infancia bajo el yugo de un tirano señor que torturaba y asesinaba a su pueblo alegando su propiedad sobre ellos, marcas de látigo como las que ese niño tenía surcaban su espalda hechas cicatrices mal curadas. Tenía que salvar a ese niño, como fuera.
Ni siquiera pensó un minuto lo que debía hacer, ni lo que se habían dicho que no hiciese. Él desenvainó su espada y trató de separarse del grupo en dirección al esclavista, cuando de pronto, una mano se posó sobre su hombro con rudeza y le empujó en dirección al grupo de nuevo. Eric se volvió confuso y se encontró con su amigo Kaal, uno de los compañeros del grupo que le miraba enfadado. Todo el grupo se había vuelto en su dirección, confusos.
-          No seas estúpido, ahora no puedes hacer nada por élle dijo su amigo muy serio.
Él no dijo nada, parecía haber vuelto a ser consciente de lo que había estado a punto de hacer y se sentía avergonzado. Se había prometido a sí mismo no hacer ninguna tontería al respecto, pero la realidad le había sobrepasado. Los recuerdos esclavistas de su infancia le habían jugado una mala pasada y había estado a punto de delatar a todo el grupo:
-          Lo sientofue lo único que dijo, volviendo a envainar su espada, bajando la cabeza.
Miró entonces a Val, este se había quedado mirándole enfrente de él, pero no podía ver la expresión de su rostro. Temía que estuviera enfadado con él y le dijera algo, pero simplemente se dio la vuelta y continuó caminando sin decirle nada. No sabía qué pensar, pero ese acto le había deprimido aún más de lo que estaba.
-          No te preocupesoyó de pronto a su lado una voz femenina, que le llamó la atención. Él no está enfadado contigo, es normal que te sientas así, esto no es agradable para nadie.
Era Aura la que le hablaba mientras acariciaba su brazo con cariño y apoyo. No podía verle su rostro en ese momento, pero podía imaginarse que estaba sonriendo de forma dulce y maternal. Él inconscientemente sonrió, su ánimo había subido un poco tras esa muestra de comprensión. Ella pareció conforme con lo que había pasado y siguieron caminando juntos detrás de Val.
Mientras, el susodicho, ajeno a todos los demás, seguía alerta. El mercado se extendía hacia donde la vista la permitía ver y cada vez parecía llegar más gente de no sabía dónde. Pero lo que le llamó la atención fue que enfrente de ellos, una multitud de personas se agolpaban unas contra otras en una misma dirección. Esa multitud les obstaculizaba el paso y no tenían posibilidad de internarse por ningún otro lugar. No les quedaba otro remedio, debían pasar por allí.
Se dio la vuelta y encaró a todos sus compañeros. Estos pararon en seco y se quedaron mirándole expectantes mientras Val se acercaba a ellos:
-        Se ha formado una enorme reunión ahí y nos impide cortar por otros lugares. Vamos a tener que cruzarla a travésal ver que todos parecían darse cuenta de lo que estaba queriendo decir, prosiguió. Por lo que más queráis, no os separéis. No podemos demorarnos aquí más tiempo, podrían descubrirnos.
Todos asintieron con la cabeza y comenzaron a seguirle en dirección a la multitud. Sentían curiosidad acerca de lo que estaba sucediendo ahí y vieron una enorme tarima montada al lado derecho del camino. En ella había varias personas encadenadas de diferentes colores de piel que se encontraban en fila y un hombre delante de ellos, gritando sin parar. Era obvio lo que estaba ocurriendo, estaban vendiendo esclavos.
Aura miraban horrorizada el espectáculo que se había formado a su alrededor, cómo los trataban y cómo los gritos enardecidos de sus futuros compradores llenaban el lugar. Sólo de pensar en qué fatal destino que tocaría a esos pobres desgraciados con su nuevo amo, hacía que se encogiera más sobre sí misma.
Miró delante de ella y, al ver que Val seguía adelante a través de la muchedumbre, se sintió más tranquila y le siguió, intentando no perder de vista al resto de sus compañeros más cercanos. Pero de pronto, algo ocurrió. Un enorme golpe en la cabeza hizo que se sobresaltara y se diera la vuelta antes de ser empujada por un hombre que caía al suelo, arrastrándola a ella también.
Cayó al suelo y entonces comenzó el tumulto. No sabía que estaba pasando, pero cuando trataba de levantarse, recibía pisotones agresivos que la hacían quedarse en el suelo tendida una vez más. Sintió un pánico mortal y comenzó a gritar, pero era imposible hacerse oír ante semejante algarabía. No podía morir ahí, aplastada y destrozada por un millar de pies, tenía una misión que cumplir, no podía ni quería morir así.
Pero de pronto, sintió que era asida por los brazos hacia la superficie y que por fin podía respirar aliviada. Se volvió y se encontró de cara con el reconocible turbante oscuro de Val, pudo apreciar sus ojos a través de él y se sintió más tranquila:
-          ¡Vamos!exclamó él tomándola de la mano, obligándola a salir de allí¡No podemos permanecer más tiempo aquí!
-          ¿Pero… los demás?preguntó ella asustada por la efusividad del hombre.
-          ¡No hay tiempo!fue lo único que recibió de él.
Salieron del tumulto a duras penas, pero Aura estaba asustada, no entendía qué había ocurrido hacía un momento, ni por qué razón habían dejado atrás al resto del grupo. Algo malo le pasaba a Val.
-          Val, ¿qué ocurre? ¡Estoy preocupada!trató de preguntar a duras penas mientras corría.
Pero no recibía respuesta. Val seguía corriendo hasta internarse en una de las callejuelas donde no pasaba nadie, por lo menos ellos estaban a salvo. Sin embargo, Aura no estaba conforme y trató de recibir las explicaciones que se merecía:
-          ¿Qué ha pasado? ¿Por qué hemos dejado a los demás atrás?
No recibió respuesta por su parte y ella comenzaba a asustarse. Val estaba parado frente a ella sin decir nada, algo no andaba bien en todo eso y temía decir en voz alta lo que estaba pasando por su cabeza:
-         ¿Quién… eres? No puedo verte bien.
-          Soy yo, Valdijo de repente mientras se deshacía el turbante para mostrar su rostro a la chica, ¿no confías en mí?
Pero en lugar de calmarla, sólo consiguió asustarla más y hacer que retrocediera. Él trató de tomarla del brazo para atraerla hacia él, pero Aura retiró su brazo y se la llevó hasta su cinto donde tenía escondida una daga que le habían dado para defenderse. La levantó y le amenazó con ella, mientras decía:
-          Tú no eres Val. Él… él tiene una cicatriz que le cruza el ojo derecho, no en el izquierdo.
El impostor se llevó inconscientemente su mano a la cicatriz falsa y soltó una risita macabra que la aterrorizó mucho más. Entonces, empezó a hablar con la voz profunda, que para nada tenía que ver con Val, pero ella no se dejó amilanar y permaneció en guardia sin bajar su arma ni un milímetro:
-          Bueno, lado izquierdo, lado derecho, ya da lo mismo, ¿no?vio cómo en ese momento se había llevado la mano a su lado derecho y había formado una cicatriz idéntica a la anterior en el sitio correcto. Debo reconocer que eres muy observadora para ser una simple muchachaal ver que ella seguía sin quitarle la vista de encima sin decir nada, prosiguió. Ahora no puedes hacer nada, muchacha, estás separada de tus compañeros y de tu venerado Val. No tienes escapatoria. ¡Entrégame la gema de la Bestia Nocturna!
-          ¡Jamás!se negó ella firme y segura de sí misma¿Eres uno de los esbirros de Lucifer, verdad? Pues jamás conseguirás nada de mí.
-          Sigues siendo muy observadoravolvió a decir sin cambiar ningún ápice de su expresión neutra. Pero muy necia también. Esa daga no te servirá de nada contra mí. Te vas a arrepentir.

Mientras, Val y el grupo habían logrado salir del tumulto que se había formado hacía un momento. Ninguno sabía qué era lo que había ocurrido, pero por poco no lo cuentan. Val vio que, aparte de Aura, faltaba Eric, así que intuyó que vendrían juntos a continuación. Pero cuando vio aparecer a Eric solo, comenzó a preocuparse:
-          ¿Dónde está Aura, Eric?fue lo primero que le preguntó nada más que llegó a su altura.
-          Estaba contigocontestó el aludido confuso.
-          ¿Cómo que estaba conmigo?preguntó Val¿Cuándo?
-          Cuando empezó el tumultocomenzó a explicarse. Vi que ella había caído y fui a ayudarla, pero estaba lejos y no podía llegar. Pero de repente apareciste tú y la sacaste de allí. Luego no os volví a ver.
Val se quedó estático. Alguien se había llevado a Aura haciéndose pasar por él y nadie se había enterado. Miró a Eric y éste también parecía haberse percatado del detalle de que Aura podía estar en peligro.
-          ¡Tenemos que encontrarla!fue lo único que dijo Val antes de que empezaran a correr por todo el lugar.

martes, 22 de noviembre de 2011

Adictos a la escritura: El fragmento

¡Hola a todos! El proyecto de esta vez trata sobre un relato a raíz de un fragmento y yo he elegido el fragmento de una canción de mi grupo japonés favorito, busqué la traducción por Internet, pero tuve que reescribirlo porque parecía estar traducido por alguien que no sabe hablar español... Me ha quedado muy raro, es lo más raro que he escrito nunca, pero espero que os guste.
 
Bajo la superficie de esta escupida verdad, me río mostrando los dientes.
Ya no es algo tan nauseabundo al convertirse en hermoso.
Se vuelve loca de nuevo mi mente.”
The Gazette “The True Murderous Intent”
EXTASIS
No puedo evitar reírme ante el espejo que me muestra mi reflejo devolviéndome una sonrisa de burla dirigida exclusivamente a mí. No estaba ya segura si ese gesto lo estaba haciendo yo o mi reflejo se había convertido en un ser independiente de mí.

Pero esos ojos con unas marcadas ojeras de insomnio y enrojecidos por todas esas noches sin descanso y ese rostro empalidecido como si estuviese gravemente enferma eran míos. Esa mueca en el rostro también lo era, me reía de mí misma, algo absurdo, pero sin embargo, lo estaba haciendo.

Miré ahora la sustancia blanca que había conseguido hacía unas horas, después de hacer cosas de las que me arrepentía enormemente, pero la tenía y era toda para mí. No me importaba lo que me pasase, ni que mi reflejo siguiese parado sin perturbarse por mi movimiento y mucho menos que la habitación pareciese moverse más de lo común. Lo único que deseaba era hacer desaparecer esa terrible sensación en su interior y que esa maldita vocecita que me pedía que le diera cocaína se callase.

Me apoyé contra el lavabo y aspiré con rapidez la sustancia blanca. Me dolían las fosas nasales y sabía que tenía heridas, pero no me importaba y dejé notar el ardor de la droga pasando por mi nariz y ese ya conocido dolor en las sienes.

Volví a mirarme en el espejo más tranquila y más completa para enfrentarme con la mirada retadora de mi reflejo. Ahora era yo más fuerte y podía destruirla, ella seguía mirándome fijamente, recordándome aquella vez que dije que no iba a volver a consumir, mirándome con aquel gesto de desprecio y decepción que me recordaba a mis padres cuando volvía a recaer una y otra vez.

Le odiaba, odiaba esa mirada de desprecio, odiaba esa imagen destrozada que se parecía a mí, esa mirada apagada, esos brazos llenos de heridas por haberme autolesionado cuando no podía conseguir droga, esos hombros huesudos sobresaliendo por la camiseta de tirantes… Odiaba esa imagen débil y deprimida, esa no era yo y debía destruirla.

Después no supe qué me pasó pero me dejé llevar por una euforia sin causa e imprevista que me envolvió, disfrazada de una rabia tan fuerte que me cegó totalmente la razón. Sólo estábamos ella y yo, mi reflejo mirándome fijamente y yo que lo odiaba, sólo quería que esa cara de desprecio y de asco desapareciera de su rostro, sólo quería acabar con ella…

No recuerdo lo que hice a partir de ese momento, pero cuando volví en mí, mis manos sangraban y el espejo estaba destrozado. Me quedé contemplando mis manos, aterrada y me apresuré a lavármelas. Volví a mirar el espejo destrozado y, sin saber por qué, sonreí.

Nadie comprendería este sentimiento, nadie comprendería la paz que sentía y lo hermoso que me resultaba lo que acababa de hacer. Ahora me encontraba en paz conmigo misma y plena, todo volvía a estar bien. Había olvidado todo lo que me había preocupado anteriormente, parecía que el arranque de rabia anterior había conseguido apaciguar todo.

Sonreí tranquila. Me dolía la cabeza y comenzaba a sentirme mareada, pero la conocida sensación de energías renovadas me envolvía y deseaba comerme el mundo.

Así que, sin más, abrí la puerta del baño y me fui envuelta al sonido ambiental de la música de la discoteca donde la fiesta seguía sin mí sin importarme las heridas abiertas de mis manos que comenzaban a sangrar otra vez.

lunes, 31 de octubre de 2011

Adictos a la escritura: Especial Halloween

"Cuando los seres terroríficos actúan por su cuenta"

El terror recorrió mis venas cuando vi que ese hacha que llevaba el hombre vestido de leñador que creíamos que era un actor, era de verdad y que esa mancha roja era auténtica porque acababa de rebanarle la cabeza a un chico delante de mí. Teníamos que correr, eso no era ninguna broma, de verdad nos querían matar.
Mi mente no tenía tiempo de pensar que aquello no podía ser porque era la casa del terror del parque de atracciones de Madrid y que eran actores demasiado bien caracterizados. No, ese hombre acababa de matar a un chico y ahora nos miraba con aquella espantosa mueca con toda la intención de seguir con nosotros. Teníamos que correr.
Todo el grupo nos tiramos por el estrecho pasillo a correr. Ese hombre nos perseguía y teníamos que huir como fuera, tomé a mis dos amigas del brazo y empezamos a correr sin preocuparnos por nadie más.
Encabezábamos el grupo después de la muerte de ese chico y cuando torcimos a la esquina, nos encontramos con una imagen aterradora. Un horrendo y enorme payaso estaba allí esperándonos, mientras despedazaba el pequeño cuerpo de una chica joven con una afilada daga y ahora volvía la cabeza hacia nosotros. Su rostro enrojecido por la luz que había preparada para el ambiente marcaba sus ojeras y su horrendo maquillaje blanco. Me aterrorizaban los payasos desde niña y ese de ahí acababa de demostrarlo al mundo.
Se echó a reír con una voz aguda y estremecedora que heló cada punta de mi pelo. Quería huir de allí, ¿por qué no lo hice cuando me dieron la oportunidad de salir por la puerta de los arrepentidos?
El payaso se acercó a nosotros emitiendo sonidos que podrían ser graciosos en otra ocasión, pero en ese momento resultaba macabro. Se quedó mirándonos con una sonrisa perversa, se fijó en mis temblores y se rio más fuerte. Yo sería su víctima.
Me cogió de la camiseta y me levantó con fuerza para enfocar su mirada en la mía aterrorizándome, me iba a desmayar, no podía respirar, iba a morir de la forma que nunca hubiera querido. Vi la daga elevándose hacia mí…
Pero no ocurrió, alguien debió darle una patada y me soltó en gritos de dolor, dejándome tirada en el suelo. No esperé a más y seguí corriendo como podía, teníamos que salir de allí.
Corríamos por los pasillos y fuimos atacados por diversos personajes de terror. Freddy Krueger agarró a la última chica de nuestro grupo entre gritos y no supimos más, un par de locos atacaron a dos chicos con un cuchillo dejándolos en el suelo ensangrentados. La niña del exorcista agarró desde la cama donde se encontraba a otra persona y sólo lo supimos porque lo oímos gritar.
Mientras caminábamos notábamos que el suelo estaba pegajoso y casi no podíamos movernos, no quería mirar abajo, no quería saber. Pero una de mis amigas sí que se atrevió y gritó sin parar que el suelo estaba lleno de sangre.
Quería llorar mientras corría. No podía más, me faltaba el aire, el corazón me golpeaba con fuerza contra el pecho y la garganta la tenía tan seca que parecía que estaba tragando cartón. Quería salir, pero no encontraba la salida por ningún lado.
-          ¡La salida!gritó una chica detrás de mí y vi su dedo índice apuntando por el rabillo del ojo.
¡Íbamos a salvarnos!, sólo teníamos que cruzar ese último pasillo y estaríamos salvados. Ese último pasillo parecía que tenía carne colgada del techo y hacía mucho frío, sabía que trataba de emular el ambiente de un congelador de carne gigante donde un asesino antropófago esperaba a sus víctimas para comérselos.
De pronto, supe por qué, oímos el sonido mecánico de una sierra eléctrica a toda velocidad. ¡No! Teníamos que correr y salvarnos, no quedaba nada, ¡no podíamos morir!
Entonces hizo su aparición. El carnicero apareció y quería despedazarnos. Nos quedamos frente a la puerta sin poder pasar aterrorizados, nos estaba cortando el paso. Un grito nos alertó para seguir conscientes, acababa de arrancarle de cuajo el brazo derecho a la chica de antes con la sierra sin ningún miramiento y se reía de forma enajenada.
No podíamos pasar y la sierra mecánica iba a matarnos, sólo pude encogerme entre mis dos amigas y un chico que se había salvado hasta ahora y oír más alto y más fuerte la sierra que nos despedazaría y mataría…
-          ¡No!grité con fuerza y elevándome un poco.
Abrí los ojos y vi que estaba en mi cama y que mi hermana me miraba molesta desde la suya. Yo no paraba de respirar entrecortado y de llorar, había sido una pesadilla, pero había sido tan real…
-          Ya vale, estúpidaoí a mi hermana y me volví a ella. Si tanto miedo te da entrar en la casa del terror del parque de atracciones la noche de Halloween no vayas. No hace falta que me des la noche.
Después de eso, se volvió a acostar y yo me quedé mirando la nada sintiéndome estúpida por momentos. ¿Cómo me podía dar miedo que esa noche todos los actores se volvieran los asesinos que encarnaban? Era la cosa más tonta del mundo. Sin embargo, después de ese sueño, decidí que llamaría a mis amigas para decirles que estaba enferma y que no podía ir con ellas al día siguiente a la semana de las brujas.
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Ante todo, la idea desde el principio era no escribir un relato de terror, sino más bien de humor. El miedo no es mi mejor aliado a decir verdad jaja
En esa casa del terror, aunque me lo pasé en grande, fueron los minutos más estresantes de mi vida la verdad y cuando se me acercó un payaso casi me da un infarto. Nunca me han hecho mucha gracias esas cosas.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Proyecto Adictos a la escritura: La fotografía


BEATIFUL DAY
Aquel sería un día precioso para mí. Iba a cumplir los veintiún años por fin y salía con mis amigas a celebrarlo, ya no tendría que volver a oír que era menor de edad para entrar a los diferentes sitios y no me podrían impedir comprar tabaco o alcohol en las tiendas, era mayor de edad. Son curiosas estas restricciones de edad tan fuertes en Irlanda, cuando la gente bebe tantísimo y tan jóvenes, pero yo doy fe de que he podido beber con quince años sin necesidad de comprar.
Nos encontramos en la puerta del Temple Bar y no puedo evitar sentirme mayor y orgullosa por ello. Le muestro mi carnet al portero y con una media sonrisa me deja pasar con un “Feliz Cumpleaños, Susan Farrington” como añadido.
Nos encontramos en la penumbra de ese bar tan concurrido y logramos encontrar una mesa libre para las cuatro chicas que éramos. Había un músico al fondo tocando pero no le presté atención, ya que la cantidad de personas que había a su alrededor ocultaba su presencia. ¡Turistas!, pensé para mí, siempre son ellos los que vienen a Irlanda en busca de tabernas de este tipo, en lugar de conocer nuestros parques o monumentos.
Suspiré y fui en busca de las cervezas que todas queríamos en compañía de mi amiga Hannah. Cuando me pusieron las cuatro Guinness en la barra hasta rebasar el vaso, la miré sonriente. Era tan espesa y tan negra, con tanta cantidad que ya sólo beber dos podía marearte, me encantaba, sabía tantísimo a malta… ¡Cómo me gustaba ser mayor!
-          ¡Eh! Esa es Stand by me de Oasisoí a Hannah gritar a su lado.
Volví la cabeza en dirección a la música y la reconocí. Stand by me en versión acústica llegaba a mis oídos y se parecía tanto el sonido que pensé que eran ellos, entonces enfoqué la vista en dirección al único músico que la tocaba. Era un chico sentado en una banqueta acompañado de su guitarra acústica y un micrófono. Seguramente era unos años mayor que yo e iba vestido con camisas de cuadros azul y gris, unos pantalones negros que parecían raídos y unas converses. Me fijé más en él, no era guapo. Su cara de luna y su nariz demasiado grande no era de mi tipo, pero sus ojos azules y el tono de su voz era embriagante.
Tomé a Hannah de la mano y dejamos las cervezas en la mesa donde las demás estaban. Pero yo quería acercarme más y Hannah también parecía con esa intención, así que nos miramos y nos colocamos por donde pudimos para verle mejor.
Acerté al pensar que no era muy guapo, pero el aura que despedía era distinta, de músico, de esas auras que parece que ellos son los únicos que pueden alcanzar. Stand by me había terminado, pero rápidamente sonaron los primeros acordes de “Wake me up when September ends” de Green Day. Cantaba bien y tocaba también genial, podía seguir la canción que sus labios componían y dejaban marchar en forma de melodía. Era emocionante y de su estilo.
Ese chico ya llevaba tocando desde antes de que ellas entrasen en el bar, por lo que anunció que sería su última canción y comenzó a tocar los primeros acordes de “Beatiful Day” de U2, mi favorita de todas ellas.
Me emocioné. Él supo sacar la esencia de esa canción y tocarla a su estilo sin salirse de la característica música de U2. No pude evitar dar un salto de emoción y dejar peligrar el contenido de mi jarra sobre Hannah. Era realmente impresionante.
Sin embargo, acabó. Entre aplausos, el chico comenzó a recoger sus cosas, pero yo no podía dejarle ir, no después de esa versión de mi canción favorita salida de sus labios y manos.
Le dije a Hannah que volvía enseguida y me acerqué a él. Parecía distraído, por lo que no pudo darse cuenta de mi presencia hasta que estuve delante de él. Me miraba curioso y no le dio tiempo a decir nada:
-          ¡Hola! ¿Tomarías una cerveza conmigo? ¡Yo invito!dije sin pensar.
Él miró mi jarra de cerveza ya casi por la mitad y contestó sonriente:
-          Será un placer…
-          ¡Oh, perdón no me presenté!me apresuré a decir. Soy Susan Farrington.
-          Yo soy Sean O’Connellse presentó él dándome la mano.
Ese fue el comienzo de mi relación con Sean. Ese día bebimos, hablamos, nos reímos, bromeamos, nos besamos. Ya no me parecía feo, sino el hombre más interesante que había conocido nunca. Después hubo otras citas, otros encuentros más íntimos en los que cada día me enamoraba más de ese músico de “Beatiful Day”.
Él seguía tocando en bares, pero yo le acompañaba y me quedaba en una esquina de la barra de cualquier pub mirándole y pensando que, sin duda, aquel día fue un bonito día.
-          Y dedico esta canción a mi encantadora novia Susanoía a lo lejos la voz de Sean, antes de escuchar los primeros acordes de esa canción. Nuestra canción.
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¡Hola! Espero que hayáis pasado unas estupendas vacaciones de verano. 
Esta foto no recuerdo si la saqué yo o la sacó mi amiga, pero fue un verano que pasé estudiando en Dublin y tomando cervezas un fin de semana allí estaba ese chico tocando esas canciones antes mencionadas. No sé ni cómo se llamaba, ni qué hacía,sólo sé que tengo otra foto con él de frente y de verdad es como le describo. Me pareció interesante inventarme una historia para él.
Espero que esteis bien. ¡Un besito!

lunes, 11 de julio de 2011

Proyecto Adictos a la escritura

CUMPLEAÑOS DE MUERTE

Hoy es un día especial. Hoy cumplo un año, un año desde que morí. Lo sé, quizá no es una fecha muy alegre ni especial, pero en realidad sí lo es. Cumplir un año es importante, porque ya dejas de ser un recién llegado en el paraíso de los muertos y pasas a ser un miembro totalmente aceptado.
Mi madre adoptiva me peina en nuestra habitación. Es una preciosa mujer vestida con un traje de cortesana del siglo XV, creo que la corte de algún rey de Francia. Ella llevaba aquí muchísimo tiempo, me contó que ella murió por envenenamiento, por ello no había ninguna marca en su cuerpo blanco de muerte. Cuando llegué ya un año atrás, ella me adoptó, decía que en vida siempre había querido tener una niña a la que mimar y cuidar.
Ella me sonreía. Esta tan o más ilusionada que yo. Aún esperábamos impacientes a que todos los invitados viniesen. Esperaba impaciente.
-          Ya verás me decía madame Catherine emocionada. Será maravilloso, me acuerdo de cuándo fue mi primer cumpleaños como miembro del país de los muertos. ¡Es algo que nunca se olvida!
Yo iba a preguntarle qué fue lo que le había pasado, cuando de repente la puerta de nuestra habitación se abrió. Por ella, pasaron multitud de personas, miembros de la sociedad del país de los muertos en la que yo me encontraba que ya conocía y me habían aceptado.
Se acercó a mí Johnny, uno de mis amigos de aquí. Tenía mi misma edad, por ello conectamos enseguida. Era un niño que nació en México, pero que murió en la década de 1950 al tratar de escapar de la pobreza y cruzar la frontera con Estados Unidos, algunas marcas en sus muñecas de haberse cortado con los alambres que lo separaban de su libertad eran prueba de ello. Él me sonrió y me dio un abrazo felicitándome. Era realmente especial.
Detrás de él, se encontraba el portavoz de nuestra sociedad, un hombre de cuarenta años con una marca de un disparo en la cabeza, motivo de su muerte. Él también me sonrió y me entregó algo que reconocí enseguida:
-          ¡El medallón de mi madre! exclamé emocionada.
-          Fue una de las cosas con las que fuiste enterrada me explicó el hombre entregándomelo. Cuando ya cumples un año entre los muertos, has dejado de vagar entre la muerte y la vida y, entregándote esto, es el símbolo de que dejas a atrás la vida en la Tierra.
Yo sonreí y lo llevé a mi pecho con emoción. Creí que nunca volvería verlo en la vida. Era el mejor regalo que me podrían haber hecho.
Pero cuando vi que madame Catherine me contemplaba con una sonrisa cómplice que no se había ido con la entrega del medallón, supe que había algo más.
-          Además de este medallón proseguía nuestro líder sin apenas mirarme, también podrás hacer una cosa que sólo se te permitirá una vez. Podrás estar en el mundo de los vivos para ver a tus seres queridos una vez.
-          ¿De veras? pregunté emocionada. Era tan increíble que no me lo podía creer.
-         Pero sólo podrás hacerlo durante diez minutos contestó él. Después volverás aquí.
-          Es más de lo que podría desear dije yo de forma firme.
Todos los allí presentes sonrieron antes de verme envuelta en extrañas formas. Pude vislumbrar antes de desaparecer de mi vista el rostro aristocrático de madame Catherine sonriendo y el alegre rostro moreno de Johnny que me deseaba suerte con devoción.
Un momento después, parecía llover. Abrí los ojos y me encontré con un día lluvioso, no podía sentir las gotas de lluvia, pero podía oírlas. Miré por todas partes y pude identificar la que fue mi casa cuando aún vivía. Fui hacia ella y me encontró con una imagen que me enterneció.
Allí estaban mis padres. Parecían muy contentos y reírse sin parar. Me acerqué donde se encontraban y pude ver que ambos se encontraban hablando entre carcajadas y se contaban anécdotas del pasado en las que yo también era protagonista. Pude ver que mi madre sostenía entre sus brazos una foto mía, hecha el mismo año que morí y que se aferraba a ella como si tratase de lo más importante de su vida.
-          No puedo creer que ya haya pasado un año oí decir a mi padre en un tono más serio, haciendo que mi madre dejase de reír.
-         Lo sé… contestó ella abrazando más mi foto. Seguro que está entre los ángeles sonriendo y vigilando nuestros pasos.
-          Por eso yo pienso que no deberíamos rendirnos nunca dijo mi padre. Por ella.
Entonces los vi abrazándose, con un amor que se podía sentir en todas partes y un cariño que me enternecía. Ellos seguían adelante a pesar de todo. Todo lo que hubiera deseado yo.
Recordé sin darme cuenta, cómo fueron mis últimos días de vida en esa cama de hospital con los dos a cada lado mío deseando con que pudiese sobrevivir del tremendo impacto que recibí en la cabeza tras el accidente de coche o que al menos no siguiera sufriendo. No recuerdo el dolor, ni los analgésicos que me suministraban ni las operaciones, sólo los rostros derrotados de mis padres por lo que me había pasado. Por eso, el verles felices era lo mejor que podía llevarme al otro mundo.
Pero llegaba el momento de irme y dicha imagen desapareció de mi vista, pero me pude marchar con la conciencia tranquila. Ese sin duda había sido el mejor regalo que me podrían haber hecho por mi cumpleaños de muerte.
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Me ha salido una mezcla extraña de Harry Potter, novia cadáver, Bleach y creencias católicas... Pero el resultado es bastante satisfactorio dentro de lo que cabe.
¡Espero que os guste!